Instrucciones para utilizar el metro.

El metro es un sistema de transporte eficaz y necesario para toda metrópoli. Con este podemos trasladarnos rápidamente de un lugar lejano a otro. Sin embargo, para un mejor uso del mismo se aconseja seguir unas pautas protocolarias a tal efecto.
Lo primero que debe tener en cuenta a la hora de utilizar el metro es que el lugar a donde quiere ud ir esté equipado con una parada de metro lo suficientemente cerca que conecte con la que ud va a tomar y, al mismo tiempo, que dicho lugar esté lo suficientemente lejos como para que no le valga la pena ir andando hasta el mismo. En cualquier caso, lo que es absolutamente imprescindible será la existencia de un destino final así como su necesidad o ganas de trasladarse hasta el mismo.
Una vez establecido dicho destino asegúrese de cuál va a ser su itinerario antes de emprenderlo para evitar desorientaciones posteriores. Puede llevar a cabo esa comprobación en los mapas preceptivos que suelen haber en las entradas de las bocas de metro a tal efecto. Así una vez corroborado el trayecto a seguir ud puede adentrarse confiadamente en las profundidades del transporte subterráneo sabedor que en cuanto bifurque su dirección en uno o dos pasillos automáticamente va a dejar de saber en qué lugar se encuentra y de nada habrá servido cualquier propósito de asesoramiento previo que ud haya llevado a cabo.
Ahora ud está perdido en el laberinto infinito de galerías soterradas que es el metro. No se preocupe y siga el color indicado en los paneles informativos que hay en las paredes hacia una dirección u otra. El sentido de su marcha tampoco es tan importante sobre todo teniendo en cuenta que es posible que ni siquiera recuerde el número de la línea que debía tomar o que haya confundido el color de la misma. No piense y siga avanzando. Si se cruza con gente no se le ocurra en ningún caso pedirles que le orienten pues ud no puede saber las intenciones malignas o cándidamente desacertadas a la hora de proferir direcciones de dichos transeúntes. Además de que es muy probable de que la mayoría de ellos no sepan dónde están o hacia donde se dirigen. En cualquier caso, si alguien se acercara a ud en ese momento para preguntarle cómo se va a algún sitio finja saberlo e indíquele cualquier lugar al azar. No intente dirigirlo hacia un destino equivocado pues su estado actual de desorientación extrema no solo no le confiere la posibilidad de indicar correctamente un trayecto sino que, incluso, le imposibilita señalar un recorrido ineficaz.
De todos modos, siga andando. Su continuo avanzar podría conducirle hacia algún sitio desde el que seguir caminando hacia otro lugar diferente. Si consigue mantener esta actitud durante los próximos tres cuartos de hora no es imposible que ud consiga llegar a algún sitio en concreto. Llegado este punto si desde ahí oye el rumor de un tren lejano acercándose o alejándose de donde ud se encuentra –esto deberá determinarlo por el efecto Doppler que diferencia el sonido de un objeto que se aleja en comparación a otro que se está acercando- corra hacia el lugar desde el que procede ese ruido con la esperanza de llegar a tiempo antes de que se cierren las puertas de vagón o, en todo caso, por hacer un poco de deporte que siempre va bien.
Es posible que no haya alcanzado a encontrar el andén, que ud no sepa diferenciar correctamente el efecto Doppler de un tren o, incluso, que se haya topado con alguno de esos tipos que pululan en los corredores del metro que apostándose detrás de una esquina se dedican a imitar el sonido del tren llegando a la estación con la intención de provocar divertidas carreritas entre aquellos usuarios a los que consiguen engañar.
Nada importan todas estas actitudes incívicas por parte de conciudadanos malévolos incapaces de apiadarse de aquellos que llegan tarde al trabajo o con aquellos que anhelan secretamente no tener que esperar el tren y que entienden su sincronización con la llegada del tren o la ubicación perfecta de la puerta del vagón con su ubicación en la estación como una señal del universo a su favor. También con aquellos desdichados que deambulan desesperados por las galerías subterráneas de un lado para otro incapaces de encontrar el sentido de sus pasos en pos de su destino y que están condenados a vagar por el irresoluble laberinto de pasillos infinitos del Metro por toda la eternidad. Como ud.
Fin de las instrucciones para utilizar el metro.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s