De distancias y tiempo.

Mientras ahí afuera ha pasado una semana sin verla, en la cabeza del enamorado transcurren tres siglos en su ausencia. El espacio que les separa dista entonces de ser de siete calles colindantes en el callejero urbano a una distancia casi insondable desde la mirada de ella observando el cielo por la ventana.
La Luna está, de esta manera, a 380.000 km según los cálculos astronómicos y al alcance de la palma de la mano desde la perspectiva de un poeta en pos de ofrecérsela a su amada. Los días, entonces, duran veinticuatro horas en el reloj de pared de la cocina y son apenas un instante para los venturosos y, en cambio, interminables para los desdichados.
El espacio infinito, por su parte, incapaz de ser contenido por un universo estándar, cabe, sin embargo, en la imaginación de un escritor.
Un segundo será, de este modo, un instante casi eterno entre los brazos de la persona amada o la duración de 9 192 631 770 oscilaciones de la radiación emitida en la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo 133 del átomo de cesio a una temperatura de 0ºK.
Pero cuando ella se aleja en dirección opuesta sus presentes se desincronizan y él vive en un futuro en el que ella es tan solo un recuerdo melancólico de lo que sucedió y ella se instaura en un pasado recóndito en el que él no es más que un supuesto porvenir que aún ha de suceder.
Así, si ella lo llama por teléfono él atiende tres semanas después. Si la llama él, entonces, ella hace meses que dejó su voz en la conversación. Y él solo tiene que encajar sus palabras entre los silencios de las frases de ella.
Y hay un día que están tan lejos el uno del otro que ella aún no ha nacido y él es posible que haya muerto ya. O al revés.
Y, al mismo tiempo, aún permanecen entrelazados en ese segundo de interminables oscilaciones de cesio en que estuvieron tan juntos que quedaron atrapados por siempre jamas.
O sea que jamás estuvieron en ningún otro sitio, ni por tanto, llegaron a encontrarse o separarse todavía, ni tampoco han nacido aun, ni llegarán a morir nunca por lo que es posible que jamás fueran nada más allá de ese instante eterno de tiempo y espacio mutuos.

Distancia-de-la-Tierra-a-la-Luna-en-kilometros-1

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