Mi anti-yo.

El otro día, debido a una fluctuación cuántica de la ondulación de la materia, se me apareció mi anti-yo. Si yo soy moreno él es rubio. Si yo soy humilde él es vanidoso. Si yo sufro él es feliz. Si yo soy zurdo él es diestro.
Somos dos personas iguales, pero totalmente diferentes. Decimos las mismas cosas al mismo tiempo, pero quizá por cierto vago tono irónico indetectable los significados de estas son opuestos. Tenemos sentimientos por personas que son diametralmente distintos: yo odio a quien él ama y él ama a quien yo odio, a pesar de que lo que sentimos sea en realidad lo mismo. Nuestro presente es igual pero antagónico y difiere de forma inversamente proporcional nuestro pasado tan solo por nuestras sendas opuestas interpretaciones.
Mi anti-yo hace todo aquello que yo no haría nunca mientras que yo no hago nada de aquello que él desea en realidad hacer. Vivimos realidades idénticas de forma totalmente contraria. Lloramos uno de dolor y el otro de felicidad, cuando él siente deseo yo en ese momento siento miedo y, entonces, uno se rinde justo cuando el otro empieza a enfrentarse al mundo de verdad.
Pero a los dos nos suceden las mismas cosas porque estamos unidos por una inercia intersticial de simetrías multidimensionales. Hemos vivido la misma vida y estamos aferrados al mismo destino aciago o glorioso según lo viva él o yo. Y miramos juntos el mismo horizonte en un mismo gesto en el que yo meso con mi mano diestra mis rubios cabellos.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s