Ubi sunt?

Están por todas partes, en las dimensiones paralelas adyacentes recorriendo sus poses de aquí para allá. Ahora se encuentran y saludan, hablan, discuten o hacen como que hablan y discuten, más tarde se aman y besan o se odían e incluso se ignoran y
después se despiden y se alejan sin dejar rastro ninguno.

Ubi sunt?

Detrás de ti en el crujir de una pared en medio de la noche. En el murmullo agonizante de las cañerías, cambios de presión y térmicos se comenta entre las voces más experimentadas, pero es solo el consuelo de no poder alcanzar a desentrañar el misterio de la madrugada.

Oíste esa voz? Oíste esa voz?

Se dijo claramente tu nombre en una habitación vacía en la que no hay nadie. Al menos, de este lado del cristal.
Y porque entonces sientes como una presencia ancestral observándote estar sentado en el sofá sin hacer nada. Como explicas el ruido de platos desmoronándose desde el fregadero de la cocina. A quien mira el gato fijamente en dirección a la nada.

Ubi sunt? Ubi sunt? Ubi sunt?

No puedes comunicarte con ellos porque te ignoran o desprecian tanto cuando hablas, discutes, amas o besas. Incluso, cuando los llamas por su nombre, cuando crujes por dentro o agonizas del tercer piso al entresuelo. No te hacen caso ni cuando estás de pie junto al sofá, ni cuando lavas los platos, ni tan siquiera cuando miras fijamente con toda tu intensidad existencial en dirección al gato.

Ubi estis?

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