Universémonos.

Ven. Creemos un mundo de pequeños detalles secretos que solo conozcamos nosotros. Pongámosle nombre a partes de nuestros cuerpos que los demás desconozcan. Llamémosle a ese huesito que sobresale deliciosamente de tu cadera “Manolita” y bauticemos mi hombro izquierdo como “Don Julián”. Nombremos el final de tu espalda, esa curvita que hace un alabeo como de arpa o violín, tal que Armagedón u odisea. Que mi miembro viril se llame entonces “Penélope” y la constelación que componen tres pecas en tu espalda sean las “Calíopes”.
Y vente conmigo a crear un universo propio en el que vivir. Más allá de los límites de la realidad impuestos por los otros. Más allá del lenguaje, las señales de tráfico y los códigos de comportamiento en sociedad. Dejémonos llevar por los vientos alisios y guiémonos por principios de incertidumbre heisenbergerianos y leyes de Coriolis.
Acércate a mi regazo y conformemos un almanaque de recuerdos que ir olvidando poco a poco. Ese beso que me diste la otra tarde lo olvidaré el jueves que viene. No recordaremos el mes próximo la conversación sobre el lenguaje de las abejas que tendremos mañana por la tarde. ¿Porque las abejas se comunican coreografiando infinitos, lo sabias? Mañana hablaremos de ello, no te preocupes.
Lo que más nos costará, por cierto, será olvidar el día en que nos conocimos. Ese momento preciso y concreto en que coincidimos los dos en un mismo lugar y momento dentro de este laberinto caótico de calles e itinerarios que gira y gira sin cesar. Pero con el paso del tiempo y de los años te prometo que lo iremos olvidando de a poco, primero tergiversando el color de un jersey, después dudando del nombre de una calle o de un bar, luego, confundiendo palabras y sentimientos hasta finalmente conseguir no recordarlo en absoluto.
Pero encuéntrate conmigo mucho antes de eso y hagamos que exista un universo mutuo de detalles, de secretos compartidos, de metonimias corporales con nombres de musas griegas, de conversaciones sobre apicultura semántica y besos tan profusos e incontables que sean -justamente- imposibles de recordar.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s