Sentimientos Nacionales (Manifiesto Político):

Sentir el Gigil que sienten todas las abuelas filipinas cuando cogen a sus nietos en brazos, esas ganas de morder o pellizcar algo insoportablemente tierno.

Sufrir, a veces, el Tartle que utilizan los escoceses para presentar a alguien y no recordar su nombre.

Padecer el Ennui de los franceses en estado permanente de aburrimiento pasajero con un trasfondo metafísico que los incapacita para la acción.

Concebir como propio el surco luminoso, con forma de camino, que crea la luna sobre el agua de Suecia tal que Mangata. Y también la Komorebi, luz del sol que se cuela entre las hojas de los árboles japoneses.

Soportar el involuntario estado mental de Limerencia que sienten los anglosajones resultado de una atracción romántica combinada con una necesidad imperante y obsesiva de ser correspondidos de la misma forma.

Arrastrar el tipo de tristeza profunda que padecen los turcos llamado Altahmam.

Resignarse al Torschlusspanik en que entran los alemanes por miedo a que disminuyan sus oportunidades a medida que envejecen.

Afligirse por el Litost, estado de agonía y tormento en que entran los checos por la visión repentina de la propia miseria.

Y resignarse al Fernweh de echar de menos un lugar en el que nunca se ha estado que sienten -otra vez los alemanes- a veces.

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